Introducción
Formación De Grupos De Trabajo
(Lewin, 1944),
define al grupo como una formación de personas que tiene una interdependencia
dinámica entre los miembros que lo integran. Para él, los grupos no se
constituyen por los rasgos de similitud, ya que cada uno de los miembros puede
estar asignado a una tarea específica que los vuelve interdependientes, sin
necesariamente tener algo en común más que eso.
Según (Arredondo, 2009) Un grupo es, esa estructura
de vínculos y de relaciones entre las personas que se orientan en cada
circunstancia en función de sus necesidades individuales sin olvidar los
intereses colectivos. Añade, que desde esa perspectiva, para poder definir al
grupo social se proponen algunos parámetros:
- Su identidad, es decir, lo que es y lo caracteriza frente a otros.
- El poder del que dispone el grupo en sus relaciones con los demás.
- Su actividad, es decir, lo que produce el grupo. Tipos de Grupos
En el siglo XX los llamados Grupos T,
fueron calificados como la más poderosa innovación educativa, pero se considera
que en el siglo XXI esta metodología es aún más relevante para aprender a
desarrollar relaciones interpersonales efectivas y equipos de alto rendimiento,
como lo afirma (Robin, 2016). Este tipo de grupos han sido utilizados por
la industria, familias, gobierno, instituciones educativas, religiosas; para
reducción de tensiones internacionales y brechas generacionales, así como
tratamiento de drogodependencias y sistemas alternativos de estilos de vida
(Rogers, 1973, Capítulo 8).
El sistema educativo, a medida que va
evolucionando la sociedad, también se ve obligado a evolucionar. A pesar de que
el objetivo de a la escuela lleva siendo el mismo varios años, formar personas
capaces de vivir y participar de manera activa en una sociedad democrática, las
metodologías han ido variando en función de las necesidades sociales.
A día de hoy, la mayoría de puestos
de trabajo se basan en el trabajo en grupo y la fuerza de equipos de trabajo.
Es por eso que, la enseñanza va evolucionando hacia esa idea. Autores como
Bandura o Vigotsky, comenzaron a formular teorías del desarrollo evolutivo de
las personas en las que la el grupo como concepto formativo empezaban a tener
una mayor relevancia.
Actualmente, la mayoría de las nuevas
metodologías que van apareciendo y van cogiendo peso en educación tienen un
patrón común, el aprendizaje cooperativo. Para Santos, Lorenzo y Priegue
(2009), el aprendizaje cooperativo es un enfoque pedagógico en el que se da una
estructuración tal de aprendizaje que grupos heterogéneos de alumnos y alumnas
pueden trabajar juntos hacia el logro de una meta compartida en el mismo
proceso de aprendizaje.
Para que este enfoque pedagógico
funcione, es clave que el grupo permanezca unido, con un sentimiento de equipo
que implique una interdependencia positiva entre los miembros que lo conforman.
Por lo tanto, para que el aprendizaje cooperativo sea posible, la cohesión de
grupo es fundamental.
Se podría definir
la cohesión como el cómo el proceso mediante el cual los miembros de
un grupo permanecen unidos. Por tanto, la cohesión grupal es el campo total de
fuerzas motivantes que actúa sobre las personas que integran un grupo y los
mantiene unidas dentro del mismo. Esa cohesión, siempre ha tenido un gran valor
por los beneficios que genera tanto al grupo como a cada uno de las y los
componentes del mismo.
Estos motivos que logran que las
personas se sientan atraídas por un grupo pueden ser de cinco tipos,
interpersonales, hacia las actividades que realiza el grupo, hacia los
objetivos del grupo, de pertenencia grupal y hacia la recompensa. Cuantas más
razones simultáneamente se den lugar mayor será la cohesión grupal (Luthans,
2008):
La atracción interpersonal se refiere
a factores como la proximidad, el atractivo físico, o la reciprocidad. La
atracción hacia las actividades que el grupo realiza, evidencia que las
personas con intereses similares se juntan con mayor facilidad. La atracción
hacia los objetivos del grupo defiende que lo que une al grupo es la
consecución de un objetivo final, como puede ser ganar una liga deportiva, un
juego o hallar la respuesta a un problema. La atracción de la pertenencia
grupal hace hincapié en que el mero hecho de pertenecer a un grupo es
atractivo, sobre todo cuando se trata de pertenecer a grupos de mayor estatus.
Por último, la atracción hacia las recompensas es una atracción más de tipo
instrumental, cuando la consecución de un objetivo grupal trae consigo
recompensa (material o no) el trabajo en grupo será más atractivo.
La atracción hacia los objetivos del
grupo y la atracción de pertenencia al grupo, tienen un enfoque motivacional
que también afecta a la cohesión del grupo, el enfoque a la tarea. En las
últimas décadas, diferentes estudios han revelado que los líderes o docentes
tienen una gran importancia en este papel (Duda y Balaguer, 1999).
Desarrollaron un modelo integrado sobre los antecedentes y consecuencias de la
conducta, en este caso del entrenador como líder, que establece relaciones
entre el clima motivacional percibido creado por los entrenadores y las
respuesta cognitivas, afectivas y conductuales del grupo.
El clima motivacional creado por el
entrenador, en el marco de las teorías de las metas de logro, se define como la
atmósfera psicosocial prevalerte en un equipo, que se caracteriza por un
conjunto de facetas que incluyen tanto la estructura situacional, como los
criterios que utilizan los entrenadores en su dinámica con el grupo (Ames,
1992). Esta misma teoría es aplicable a los grupos educativos que maneja un
docente. El clima motivacional del grupo siempre va a estar influenciado por la
dinámica que implante el docente y la atmósfera que este cree para dicho grupo.
Heuzé et al. (2006), analizaron la
relación entre el clima motivacional y la cohesión de grupo entre jugadoras de
élite de balonmano y baloncesto. Los resultados reflejaron que la orientación a
la tarea favorecía a la cohesión basada en los objetivos del grupo, mientras
que la orientación al ego, creaba desavenencias tanto en la atracción a la
tarea como a la atracción social. Eys et al. (2013), en un estudio posterior,
demostraron que la orientación a la tarea no sólo favorecía la cohesión del
grupo enfocada a los objetivos, si no que también fomentaba la atracción
social, es decir, la atracción interpersonal y la atracción de pertenencia al
grupo.
Otros dos factores asociados al clima motivacional son la motivación intrínseca (regulado por motivos personales) y la motivación extrínseca (regulado por agentes y factores externos. Balaguer (2007) defiende que los factores sociales tienen gran importancia en los procesos motivacionales. El enfoque a la tarea influye positivamente en la motivación intrínseca, factor que va a favorecer a la cohesión del grupo y al sentimiento de unidad en el esfuerzo realizado. Por el contrario, el enfoque al ego, promueve la motivación extrínseca pudiendo incluso generar la no motivación, provocando así que el grupo sea más débil como unidad.
Por ello, la labor de los educadores
y las educadoras es fundamental a la hora de mantener un grupo cohesionado y
motivado. Todo depende del enfoque que aporte y que los componentes del grupo
perciban. Si ven que el docente le da mayor importancia a la tarea, a la
progresión y al esfuerzo, la motivación será más alta y favorecerá la lucha por
unos objetivos comunes dentro del grupo. Sin embargo, si perciben una actitud
negativa hacia los errores y prima el resultado, las disputas internas crecerán
y se acabará rompiendo la unión del grupo.
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